Desenterrado
Otro escrito atado por la autocensura... Ahora ve la luz, aunque poco le importa, porque ya no puede renacer... Su existencia sólo tiene sentido como referencia... Quizás su único valor es que hay algo que me gusta en su forma... Aunque el fondo sea absoluta amargura... Bueno, ahí va el escrito ya antiguo... El Sabor de la Angustia...
De la rabia, de la sofocante desesperanza...
Sí, destinatario invisible, amigo... Vuelvo a mostrarte lo más espeso de mi alma en constante descomposición... Sé que rompo mi promesa, pero la validez de mi palabra es cuestionable en momentos como éste. Poco me importa la consecuencia cuando necesito sacar de alguna forma este vacío que, paradójicamente, está llenando mi pecho.
Cómo quisiera poder perforar mi torso y con las manos llenas de sangre enterrar las uñas en esta masa muscular que no me deja en paz... Usaría la fuerza necesaria para hacerlo explotar, para que se lleve en su disolución al suspiro constante que lo acompaña. Y me pregunto por un instante de dónde pienso sacar esa fuerza... Y al instante siguiente puedo contestar... Con la fuerza indomable de la rabia, con la furia que recorre mis entrañas, reduciéndolas a nada en su frenética carrera.
Y puedo estar exagerando, pero la voz que habla es una más fuerte que yo, habitante de un nivel más profundo, donde no tengo jurisdicción o jurisprudencia.
Y quisiera llenar esta pantalla con las letras alegres que pronostiqué (soy un fraude), pero tampoco quiero ser hipócrita y acabar en un lugar imaginario, que probablemente no voy a conocer.
Cuántas almas han pasado por esto, quizás por cosas peores, pero la desgracia ajena no reduce el poder de la propia y no es culpa del egoísmo... O quizás sí, las causas no me interesan.
No recuerdo haberme sentido así, no de esta forma, no con esta intensidad... Me estoy haciendo mal, me estoy haciendo daño... Soy yo mismo quien lo está haciendo... Y no soy capaz de tomar las decisiones que hacen falta, las más sensatas, las que me recomendaría si pudiera salir de mi cuerpo y hablarme como amigo... O las que debería tomar si efectivamente fuera tan racional como he creído ser.
Cuánto me odio en este momento!
Por no ser capaz de volar más alto, por no ser capaz de verme bien, por no ser capaz de sentirme dueño del mundo, al menos de mi mundo.
Cuál es el poder que un hombre es capaz de ceder, de otorgar sin darse cuenta... Qué me hizo ser capaz de deshacerme de mi propio destino... Sin preguntas...
Y ahora lo quisiera de vuelta, para creer que puedo dejar de caer al vacío... Pero ya nadie puede devolverlo...
Quiero apagar el fuego que arde bajo mi pecho, destruir esta ansiedad incontrolable, esta angustia que con furia se alimenta de mi carne... Pero ese poder se entrega junto con el destino, junto con el alma... Y esa transacción ya excedió sus plazos... Ahora sólo me queda, por lo menos por un tiempo, sentir el horrible sabor de la angustia.



0 Comentarios:
Publicar un comentario
<< Home