<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/platform.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar/11526138?origin\x3dhttp://rvaras.blogspot.com', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

jueves, 23 de marzo de 2006

Correcaminos

Extraña es la forma en que, sin darnos cuenta, vamos construyendo nuestros instantes futuros... Quizá no es extraña, pero al menos llama la atención. A mí me llama la atención, pero eso no es mucho decir.
Muchos hablan del destino como un camino inalterable por el que se ven como pasivos peatones. No pretendo ahora empezar un discurso aburrido y probablemente repetido tratando de gritarle al mundo "no creo en el destino". Generalmente quienes se dedican a predicar sobre el supuesto dilema de creer o no creer en el destino lo hacen con afanes de dibujo de ego y ese no es precisamente el propósito de este escrito.
Me parece que el asunto del destino no es algo que siquiera merezca la pregunta sobre su existencia. No existe y ya. No es algo en lo que se debiera creer o no creer, pero tampoco me parece que esta sea la instancia de hablar de creencia.
Todo esto a raíz de un simple y superficial tránsito del cerebro por los caminos que me toca recorrer hoy...
Simplemente porque, a pesar de que creo ser un tipo previsor, siempre que miro hacia atrás me doy cuenta de que mis propios pasos previos fueron marcando la ubicación de las huellas venideras... Y aunque esté conciente de la influencia del ayer en el hoy, me resulta imposible prefigurar el futuro a partir del presente... Parece que todo se mueve demasiado rápido. De todas formas es estimulante poder clavar la mirada en el pasado y ver el proceso que te dejó parado donde estás ahora. Qué ejemplo más claro para mostrar el "concepto" de cadena causal. Digamos destinos y no destino!
Estos últimos 3 meses han pasado muy rápido, ha sido un 2006 bastante intenso y de forma muy distinta al 2005, año tambien vertiginoso.
Y todos los pasos dados hasta ahora me tienen corriendo como loco de un lado para otro. A ratos me cuesta dimensionar la cantidad de responsabilidad que he asumido en este período, pero cuando me veo apurado y atrasado todo el día para llegar a todas partes, una parte de mí se agota y se da cuenta de que las predicciones que decían que no iba a ser fácil se están cumpliendo. Pero las dificultades son netamente pasajeras, esporádicas... Huéspedes del instante... Y nunca demasiado fuertes como para desanimarme.
De hecho estoy contento, vuelvo a sentirme apreciado, por mí y por el resto...
Me da un poco de miedo transformarme en un adulto fome... Supongo que siempre uno tiene un poco de temor frente a las cosas que más ha despreciado... O al menos criticado.
Pero es un temor pequeño, casi imperceptible... Como dije en un post anterior, estoy disfrutando mi vida al máximo... Y se siente bien...
Y el reloj ha vuelto a alcanzarme en esta carrera de apariencia interminable... La tregua ha llegado a su fin y he de dejar las palabras para otro día.

Sigo quemando mis pies en el asfalto, con la vista fija en el charco inexistente que me espera en ese punto que nunca alcanzaré...
Y a quién le importa el charco! lo que importa es el camino!

Once I am sure of my task I will rise