...So, well, alright now, it's time for us to let you go
Cuán cambiante resulta ser la mirada… La forma en que nuestros ojos le piden (o le dan) información al mundo… Probablemente el cambio radique simplemente en que ese “mundo” no es más que lo que nosotros llamamos mundo y que no es un mundo general… No es más que nuestro mundo. Pido perdón por el uso excesivo de la palabra, pero no es una palabra muy fácil de reemplazar. A veces hay que torcer un poco la redacción.
En un milisegundo se da vuelta el contexto, y todo parece distinto… Las amarras se disuelven, los dolores se calman y la vida sigue… Como debe ser… y nuevos rostros empiezan a llenar el presente, lo real, el ensueño… Antes de que la realidad se acomode… Y no importa… Se siente bien cambiar de folio, botar las cargas del pasado, dar un cuarto de vuelta y despojarse de las cruces que se apoyan en esta espalda cansada.
A veces sin darme cuenta me veo parado en una esquina inesperada, mirando a mi alrededor tratando de entender cómo llegué ahí… Pero no tiene sentido… Cantinero, no más preguntas para mí.
Búsqueda… Búsqueda… A veces me parece que todo se trata de eso… De buscar constantemente cosas que no tienes… Un eterno planteamiento de metas que pierden todo sentido cuando son alcanzadas… Algo así como el típico juego de la cajita dentro de la cajita dentro de la cajita dentro de la cajita…
Por un momento me despego de la tierra… Me elevo y bajo la vista… Y me veo jugando al juego de la cajita, casi sin saberlo… Aunque en la parte donde crees estar listo para abrir la nueva cajita, te detienes y lo piensas; una parte de ti sabe que ahí dentro habrá un nuevo cubo de cartón… Pero no puedes evitar extender la mano… Mucha voluptuosidad…
Y… Como dije hace poco –aunque de otra forma- lo que importa es vivir! El movimiento de sacar la tapa! De seguir jugando! Las metas no son más que el espejismo en medio del desierto… Nada más que la carnada que cuelga de la caña de pescar que un ente desconocido pone sobre nuestras cabezas para obligarnos a caminar creyendo que lo estamos haciendo por nuestra propia voluntad…
Y repito el concepto… A quién le importa la carnada! Lo que importa es caminar!
Qué bueno enfrentar nuevas cajitas.





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