<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/platform.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar/11526138?origin\x3dhttp://rvaras.blogspot.com', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

sábado, 18 de marzo de 2006

Un santo decir Sí

Más de un mes ha pasado desde mi última aparición... Miles de cosas han pasado desde entonces. Muchas de ellas pueden ser descritas fácilmente, otras no tanto. Algunas ni siquiera merecen ser mencionadas, aunque todas ellas me han traído al lugar donde poso mis pies hoy.
Cuánto ha cambiado el mundo desde esa última vez! Cuánto ha cambiado mi mundo.
Y no puedo seguir si no agradezco antes a los grandes gestores de estos cambios monumentales... Una ciudad mágica, un viejo y el mar...
Qué difícil parece ser la búsqueda de uno mismo... Claro, toda búsqueda resulta difícil si estás buscando en el lugar equivocado o incluso en paisajes inexistentes. Probablemente ahí yace el eterno andar tortuoso de los adolescentes... Esa búsqueda constante de absoluto, de la cosa en sí, de tantos ideales... Algunos pasamos mucho tiempo adoleciendo... Sufriendo al ser testigos de la nada absoluta, del más profundo vacío; que, a fin de cuentas, es lo único que se encuentra.
Pero hermosos son los días que marcan el fin de esa búsqueda, para algunos de nosotros llega tarde. Otros afortunados se dan cuenta más temprano... O ni siquiera se dan cuenta, abandonan la inútil búsqueda sin saberlo. Una parte semi-conciente de mí solía tenerles envidia. Digo semi-conciente, porque hace falta una leve dosis de conciencia para saber que hay algo en esos envidiados que resulta digno de ser el objeto de esa envidia... Eso como justificación de la parte "conciente". Ahora bien, "semi", porque la dosis de conciencia no alcanza para hacerte reaccionar, para decir "Hey! Reformula tus preguntas, mejor aún, cámbialas! Pregunta qué es ese algo que envidias y cómo puedes alcanzarlo!". Afortunadamente, puedo afirmar ahora, con absoluta confianza, que finalmente he abierto los ojos (con ayuda); se abren las grandes alamedas de la vida afirmada y me ven caminar con decisión..

Y le doy gracias de nuevo al viejo maestro, a aquel libro que cayó en mis manos en el momento preciso, que me hizo despertar y me devolvió las ganas de encontrar el camino, sabiendo ya que la búsqueda se restringe a mí mismo...
Y afirmo mi vida a cada instante, le digo mil veces que sí a mi realidad, a toda la alegría, a todo lo que se pone en mi camino... Incluso al dolor, la rabia y la pena... Ahora bestias domadas, encerradas en una celda de máxima seguridad que no les deja espacio para hacer daño...
Qué bien se siente depender de ti mismo!
Qué bien se siente saber dónde está el centro!
Qué bien se siente saber que no tienes que convencer a nadie de nada!
Que ya estás convencido y que estas palabras no buscan reafirmar nada!
Son pura expresión de alegría, son sólo entrega, manifestación de sobreabundancia... de riqueza!
He dejado de patalear en el aire, mis pies están firmemente pegados a la tierra -¡como nunca antes!- y ahora sólo falta recorrer el camino. Soy dueño, amo y señor de mis destinos.*1

El presente me ve recuperado, no creo poder ser tan ambicioso y decir que mi espíritu deviene libre... Pero sí creo estar mucho más cerca que antes... He roto las cuerdas con las que yo mismo me mantuve atado... Se acabó el idealista!

Y desde las más profundas aguas de la realidad vuelvo a nacer...

*1: El plural es la mejor forma de manifestar que al decir "destino", lo hago en el sentido de adventus y no de fatum.

Once I am sure of my task I will rise